sábado, 27 de diciembre de 2014

Reseña de "Calígula", de José Manuel Roldán

Cuando uno menciona el nombre de Calígula lo primero que le viene a la mente es una sucesión de orgías desenfrenadas encabezadas un tirano loco y sanguinario capaz de los más atroces crímenes -entre ellos el incesto-, una imagen que literatura y cine han grabado a fuego en la mente de muchas generaciones. 


Esto es así debido a que las fuentes clásicas fueron tomadas al pié de la letra por historiadores de los siglos XIX y XX a la hora de construir biografías de los emperadores romanos. Al acercanos a la vida de personajes históricos muchas veces lo hacemos con los prejuicios que la tradición, los medios de comunicación y nuestra propia cultura y educación arrojan sobre ella

Ahora bien, ¿era Calígula ese animal lujurioso y sanguinario que éstas nos han transmitido y que así se ha perpetuado en el imaginario colectivo? José Manuel Roldán, uno de los grandes expertos en el mundo romano en nuestro país, se acerca a su figura a través de una minuciosa y detalla crítica textual, colocando en su contexto a los autores clásicos -casi todos ellos influenciados por la lucha de poder entre Senado y Emperador- y añadiendo al conjunto de fuentes otras muchas, entre ellas la numismática. Conoceremos la infancia, educación, personalidad y gobierno de una de las figuras más polémicas de la larga lista de emperadores romanos.

Una de las monedas del reinado de Calígula, Wikimedia
Cayo Julio César Augusto Germánico -el nombre real de Calígula, conocido así porque de pequeño su madre lo hacía vestir con réplicas en miniaturas del calzado militar romano- aparece en este libro como un hombre complejo, criado entre las legiones, el severo y autoritario Tiberio y su abuela Antonia -hija de Marco Antonio y la hermana de Augusto-, en cuyo hogar estuvo en contacto con los hijos de muchos reyes y gobernantes orientales, de los que el joven Cayo absorbió el modo de gobierno que podríamos llamar “monarquía helenística” o “despotismo oriental”.

Busto de Calígula, Wikimedia
Augusto había reunido en su personauna carga tal de poderes que lo hacían virtualmente un gobernante omnímodo, pero supo disfrazarlo de principado, donde él era simplementeel primero entre los senadores -usando una antigua institución republicana, la del princeps, el encargado de moderar las sesiones del Senado. Augusto era un hombre inteligente y carismático, pero cuya familia se vio azotada por una larga sucesión de muertes y conspiraciones que lo fueron dejando sin herederos directos, hasta que al final el gobierno recayó en el eficiente pero gris y poco sociable Tiberio, hijo de un matrimonio anterior de su esposa Livia. Los enfrentamientos entre Tiberio y el Senado llegaron hasta tal punto que el emperador se retiró de la vida pública, dejando al prefecto del pretorio -el intrigante Sejano-al mando de facto del gobierno. Cuando fue sucedido por Calígula, hijo de Germánico, quién había sido adoptado por Tiberio por orden de Augusto y quién realmente era hijo de su hermano Druso. Esta breve exposición puede darnos una idea de los compleja que era la red de matrimonios y adopciones en la dinastía Julio-Claudia y lo difícil que resultó el proceso de sucesión de Augusto.

Al desaparecer Tiberio, el Senado vio con buenos ojos a la figura de Calígula, el hijo del amado Germánico, a quién pensaban podrían manipular por su juventud e inexperiencia. Pero el joven pronto demostró un carácter fuerte, un humor ácido e irreverente, y una disposición a tratar a todos los demás -Senado incluido- como sus súbditos y no como a sus iguales. Por ello los enfrentamientos con los senadores no dejaron de salpicar sus cuatro años de reinado y estos se trasladaron a las crónicas romanas -Suetonio, a la cabeza con su curiosa mezcla de historiador y portero de barrio que recoge todos los chismes por increíbles que resulten- en forma de exageraciones, distorsiones, rumores, contradicciones, chismes e invenciones malintencionados, todo ello unido a la dificultad romana de comprender y aceptar la realidad de que eran gobernados por un monarca oriental y no por el mejor de todos los ciudadanos cuyos poderes emanaban del Senado y el pueblo de Roma.

El autor
En conclusión, y como el propio autor nos dice, estamos ante una biografía más que plausible, pero de ningún modo definitiva ni totalmente certera; una obra que nos ayuda a acercarnos a un reinado bastante desconocido si lo despojamos de la pátina maligna que durante tantos años se ha lanzado sobre él. Un libro estupendo que me ha dejado con las ganas de hacerme rápidamente con el otro libro del autor donde se estudia en conjunto a la dinastía Julio-Claudia: “Césares”. 

Una dinastía donde Calígula no era ni más ni menos que un hombre de su tiempo, muy alejado de las virtudes morales de Augusto y la severidad de Tiberio pero no por ello un tirano loco, sanguinario y cruel. Tanto en el mundo romano como en el actual el mundo se forma con una amplia escala de grises, nada es blanco ni negro y el espíritu crítico y el contraste de fuentes, junto con su correcta interpretación, debe ser uno de los pilares donde se cimiente la labor del historiador y de cualquier persona que quiera conocer en profundidad algún tema en concreto, ya que el consejo es tan valido para la historia de Roma como para el mundo de hoy día.

Título: Calígula, el autócrata inmaduro
Autor: José Manuel Roldán
Editorial: La esfera de los libros (2012)
Páginas: 375

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