miércoles, 26 de noviembre de 2014

Reseña de "El águila en la nieve", de Wallace Breem

Hacía años que no releía una novela, pero no me parece extraño que finalmente haya terminado haciéndolo con “El águila en la nieve”, una de mis novelas históricas favoritas, impresión que mantengo tras la segunda lectura. Y qué mejor para darle una segunda lectura que una segunda edición, la cual mejora la calidad del papel de la anterior y añade un mapa muy útil para seguir el desarrollo de la historia.

El águila en la nieve” fue escrita en 1971 por Wallace Breem (1926-1990), escritor inglés dedicado a la novela histórica, con otras dos obras publicadas también en español por la editorial Alamut: “El enviado de Roma”, esta bastante insulsa, y “El leopardo y la montaña”, situada en el Afganistán del Imperio británico.

El autor
La novela que nos ocupa se encuentra ambientada en el Imperio romano de finales del siglo IV y de los primeros años del V, cuando se enfrenta a las grandes invasiones germanas que atravesaron el limes del Rhin y penetraron en la Galia en el año 406. Su protagonista es Gayo Paulino Máximo, un legado romano de Britania, veterano defensor de la frontera norte, quién recibe el encargo del general Estilicón -gobernador de facto del Imperio romano debido a la inutilidad del emperador Honorio, más preocupado en críar gallinas en Rávena que en los asuntos de estado- de marchar hasta la frontera del Rhin para guarnecerla. Máximo es, quizás, el último romano: Estoico, espartano en gustos y costumbres, cumplidor con su deber para con una Roma que continuamente le niega ayuda o no deja de ponerle trabas en el cumplimiento de su nueva misión en forma de obispos fanáticos -Máximo es un pagano seguidor del dios Mitra-, funcionarios torpes y gobernadores ambiciosos. En cierta forma, el Imperio se destruía a sí mismo.

Tropas del siglo IV, por J. Shumate
Así, Máximo y su amigo Quinto, experto comandante de caballería, deberán partir de Britania con los restos de la XX Legión Valeria Victrix -la cual, según la novela había terminado como una simple guardia fronteriza bastante poco efectiva y motivada, olvidada incluso por los registros oficiales- tras reunir a sus hombres, entrenarlos y disciplinarlos para hacer de ellos de nuevo una fuerza militar operativa, usando los métodos de los “antiguos” romanos. Quizás aquí el autor se dejó llevar por el entusiasmo y en las batallas parece que los soldados luchan realmente al estilo de las tropas alto-imperiales: Cubriéndose con los escudos mientra lanzan estocadas rápidas con sus espadas cortas, y no como realmente luchaban las legiones bajo-imperiales: Muros de escudos y lanzas, y cuando llegaba el cuerpo a cuerpo golpeando con espadas largas sobre sus cabezas por encima de los escudos. Además, muchas veces leemos el término “coraza” al referirse a las armaduras legionarias; ¿se refiere el autor a que usaban loricas segmentatas? ¿o la imagen de Hollywood de poner loricas musculatas por todas partes? ¿Es cosa del traductor o es un simple termino genérico? Tampoco queda muy claro, pero sea como fuere no es muy preciso, ya que este tipo de armadura había desaparecido hacía muchos años de las legiones romanas. Quizás un poco más de concreción a la hora de hablar del equipamiento militar habría sido de agradecer. Posiblemente sea este el único aspecto negativo de la novela.

Esta imagen “irreal” del equipamiento del legionario romano es potenciada también por su portada, el la que por enésima vez encontramos al típico legionario de finales del siglo I o comienzos del II, con su gladius, su yelmo de tipo imperial y su lorica segmentata. No deja de ser una muy buena ilustración de Alejandro Colucci pero no refleja para nada la época de la novela; parece que cuando es una historia de romanos estos tienen que llevar segmentata en la portada, sin importar si realmente lo hacían o no. Y desde luego, esta no es la única donde esto ocurre; se me vienen varias a la cabeza: “Las legiones malditas”, por ejemplo. ¿Será así por petición editorial o por falta de documentación en el diseño?

Curioso es ver también mencionar que el águila de la legión estaba hecha de bronce pero que cuando estaba bruñida brillaba tanto como el oro, metal del que se supone deberían estar hechas realmente, más cuando dicen que fue entregada por Augusto en persona a la legión.

Errores o libertades narrativas aparte, la novela, muy bien escrita, refleja de forma muy convincente la decadencia del gran imperio que había llegado a controlar Roma: tropas escasas, dificultad en el reclutamiento, crisis económicas, malas cosechas, hambre, corrupción, etc.

Por lo tanto, Máximo deberá hacer buen uso de su astucia y de su habilidad militar y diplomática para mantener una enorme frontera con tan sólo una legión -acompañada, eso así, por un fuerte contingente de caballería y tropas auxiliares y aliadas.- Se reconstruirán antiguos fuertes militares y se reforzarán las defensas de Moguntiacum y Augusta Treverorum junto con la construcción de una pequeña flota de barcos de guerra para patrullar el río. Con esos efectivos deberá mantener a raya a decenas de miles de guerreros germanos de diversos pueblos -alanos, marcomanos, suevos, vándalos...- sedientos de botín, hambrientos y ávidos de nuevas tierras en las que asentarse.

Ilust. de J. Shumate para Ancient Warfare Magazine
La novela realmente consigue meterte en la piel del general Máximo, en sus pensamientos, fatigas y problemas para organizar la defensa de Roma, quizás la última defensa de un Imperio que se desmoronaba. El frío, el hambre, la soledad, las fatigas de la vida militar, son omnipresentes en cada una de las páginas, mientras esperamos expectantes a la helada que hará que el Rhin sea transitable y los germanos puedan invadir territorio romano. Escaramuzas y batallas contra los invasores salpican la obra aquí y allá, hasta que en sus últimas páginas tenemos este conflicto final, imposible de ganar, contra la enorme horda invasora. El pesimismo y la fatalidad acompañan al protagonista en toda la novela, dando lugar así aun personaje sólido, humano, con muchas facetas, a un “héroe crepuscular” que pertenece más a un mundo ideal que ha desaparecido ya hace tiempo que al mundo en el que le ha tocado vivir, y por el que debe luchar y morir.

Por lo tanto, una novela de ritmo pausado, de ambientación opresiva, decadente, con buenos personajes, que te mantiene en tensión esperando lo imposible, y con batallas bien narradas pese a su brevedad. En definitiva, una novela muy recomendable.

Título: El águila en la nieve
Autor: Wallace Breem
Editorial: Alamut (2008, 2ª edición 2010)
Páginas: 319

6 comentarios:

  1. Estupenda reseña Vorimir de una novel de las que valen la pena... que no hay muchas referidas a este periodo.

    ResponderEliminar
  2. Y romance, que no se diga; que también tiene su mijita de romance… a su manera.

    ResponderEliminar
  3. A su manera... sin ser algo muy importante ni empalagoso. Un complemento más que un eje almibarado sobre el que gira la novela.

    ResponderEliminar
  4. Gran novela histórica. De las primeras que leí, que no son de samurais.
    Buena reseña Vori.

    ResponderEliminar
  5. A mi me encantó la novela, recrea tan bien el ambiente , que hasta sentía frío al leerla.

    ResponderEliminar
  6. Buena reseña, Vorimir, yo también la he leído dos veces y seguro que más que la leeré. Quitando esos pequeños fallos que comentas, es una gran novela de la historia de Roma.
    Arturus.

    ResponderEliminar